Quantcast revistamas.com
  revistamas.com
Septiembre 10, 2010,
pixel
 
11px
11px
Búsqueda
web noticias videos fotos
yahoo
11px
11px
 
 
 
Columnistas

Deportes
Con 80 años cumplidos mi único interés es dar a conocer la verdadera historia del boxeo cubano enmendando así, ciertos errores publicados anteriormente, ya que poseo un extenso archivo sobre el tema.


Mi relación con el boxeo y el béisbol tiene origen en la niñez. Como todo cubano, a muy temprana edad participaba de la pelota en el recreo de la escuela, después de clases en un pequeño placer cercano al domicilio y por las noches bajo el foco de la esquina. Así fui creciendo y participando de un mejor béisbol en pequeñas novenas interbarrios y llegado a la adultez jugaba en los placeres de cualquier novena pero sin llegar a destacarme a pesar de algunas facultades como un potente brazo y poder al bate. Como pitcher mis envíos no encontraban la ruta al plato. Como “outfilder”, era muy lento y no llegaba a muchos batazos. Nada, que fracasé como pelotero. Pero mi amor por ese deporte me llevó después de retirado de mi trabajo, a unirme a Gonzalo Naranjo (Director del Área del Cerro del INDER) y trabajar de voluntario en el béisbol escolar, donde formamos a varios destacados participantes de las Series Nacionales, antes de que ambos viniésemos a Estados Unidos.

Referente al boxeo puedo decir que arraigó en mí desde aquel lejano día que en defensa de un hermano más chico recibí una golpiza por un zangandongo abusador. Un vecino que presenció e intervino para poner fin a la situación, me aconsejó que nunca hiciera lo que habían hecho con migo. Que nunca le diera a uno más chico. Pero que nunca rehuyera un combate. Y su primera lección, fue enseñarme a cerrar correctamente los puños. Mantenerlos bien apretados, y en línea recta con el antebrazo. Que nunca los doblara en las muñecas. Me colocó los pies en posición y los brazos. En fin, me dio un mínimo-técnico y me puso con un sobrino suyo a entrenarme. Creo recordar que esto ocurrió cuando tenía cinco años más o menos. Fue tal el embullo que sin saber leer buscaba en los periódicos las fotos de los boxeadores y las coleccionaba en un viejo álbum que encontré en un latón de basura y al que le arranqué las fotos que contenía y las reemplacé con las de mis boxeadores. Fui creciendo y a los 10 años un tío mío que recibía pases de prensa de su hijo periodista viendo mi inclinación por el boxeo comenzó a llevarme todos los sábados a los programas que en aquella época, 1936 se daban en la Arena Cristal. El ayudante del carbonero de la esquina que gustaba del boxeo y sabía de mi disposición concertaba encuentros con otros muchachos del barrio- Sin guantes-. Eran encuentros amistosos en los que estaba prohibido dar duro. El daba la decisión final del encuentro. Recuerdo haberlos vencidos a todos. A Sergio Tapia, a José Luis Astill, a Pujol, a Johnson y a los dos hermanos Chocolate. Nuestro match-maker que había dado nombre de guerra a estos últimos, me puso Quintanita, por ser el único blanco del grupo.

Pasó el tiempo y mis amigos se habían apuntado en el campeonato de los Guantes de Oro de 1938 y peleaban en las 60 libras que era mi peso. Pero yo no me inscribí en dicho campeonato por prohibición de la familia. En un portal frente a la Calzada de Luyanó ellos practicaban con unos guantes viejos traídos por Tapia. Me incorporé al grupo y durante varios meses practicamos casi diariamente. Cuando habiendo arribado a los 15 años y ya tenía mayor corpulencia, en el Gimnasio de la Fábrica de Lejía a dos cuadras de mi casa sí practique más seriamente bajo la dirección de Manolo Fernández sin llegar a participar oficialmente en ningún campeonato. Convencido que mis habilidades no me llevarían muy lejos, admití mi fracaso como boxeador y me propuse ser historiador.

Seguía coleccionando fotos, record, entrevistas, crónicas y todo lo referente a Fistiana. A esto sumé años después cuando mi economía lo permitió, tener películas de grandes encuentros y el pertinente proyector. Acumulé un gran conocimiento del que una buena parte me acompaño a estas tierras donde poco a poco he ido publicando páginas para la historia del Boxeo Cubano, Bajo el título de Boxeo Cubano de Antaño he dado a conocer las grandes peleas efectuadas en el pasado narradas por los cronistas de la época que las presenciaron y otras vistas y refrenda-das por mi. Más, semblanzas de boxeadores cubanos que vi combatir. Otra página es la titulada Los Hombres que Construyeron el Boxeo en Cuba que se refiere al trabajo realizado por los promotores, ”managers”, preparadores y cuantos tuvieron algo que hacer con el desarrollo de ese deporte en nuestro país. Esporádicamente también publico Los Grandes Del Ring, semblanzas de las más destacadas figuras del boxeo mundial. Colaboré con el historiador Enrique Encinosa con datos precisos para su acreditado y vendido libro Azucar y Chocolate, así como le he suministrado numerosos renglones para el http://www.boxrec.com en la Internet. Estoy publicando en el periódico La Voz de Miami Beach, en Noticias del “Social Security”, en Boxeo Mundial la Meca del Boxeo en español y en la revista Más.


Columnas
 
Videos
Galerías